Nuestro Colegio Historia

Desde su Fundación

El colegio San Ignacio se fundó a partir de un grupo de misioneros jesuitas venidos desde Buenos Aires llamados por el Arzobispo de Santiago, don Rafael Valentín Valdivieso. No es de extrañar que este celoso pastor quisiera que los jesuitas educaran a los futuros líderes de la clase dirigente chilena de mediados del siglo XIX.

El liberalismo, el secularismo, el positivismo científico amenazaban a la élite intelectual chilena; los jesuitas españoles parecían ser suficientemente capaces de combatir esas ideologías, consideradas dañinas en esa época educando en sólidos principios cristianos, en rígidos cánones morales y en suficiencia de letras a los jóvenes aristócratas criollos.

En 1854 se puso la primera piedra del edificio del colegio en un solar contiguo a la Alameda y a los barrios de moda de entonces: Ejército, Dieciocho, Vergara… Ya el 1 de Mayo de 1856 se iniciaban las primeras clases con el italiano Padre Ignacio Gurri, como primer Rector. Cuarenta y cuatro alumnos internos formaron el alumnado inaugural.

A los pocos meses se agregaron 31 y al año siguiente ya eran 150. Al sólido edificio de dos pisos que albergaba a las clases, y a la comunidad jesuita, se integró en 1859 una capilla “doméstica” de extraordinaria hermosura, declarada hoy monumento nacional. Faltaba un templo digno de la mayor gloria de Dios, con el propósito de unir a las letras la fe. Con esfuerzo y dedicación se construyó una gran iglesia en la esquina de las actuales calles Alonso Ovalle y San Ignacio. El arquitecto italiano Eusebio Chelli la diseñó en estilo neoclásico.

Fue consagrada en 1873 y considerada hasta hoy, como uno de los templos más bellos de Santiago. En ese tiempo, todos los jesuitas de la capital vivían en la comunidad del Colegio, dedicados también algunos a las misiones populares, a la dirección espiritual, a la predicación y dirección de religiosas y laicos y, en su momento, a colaborar en la incipiente Universidad Católica. A finales del siglo XIX las dos esbeltas torres se elevaron como dos manos implorando al cielo, invitando a los capitalinos a mirar hacia Dios.

Entre 1856 y 1926, los ex alumnos del Colegio ya egresados fueron adalides de un catolicismo rígido, de una moralidad severa, de un espíritu apologético que daba dirigentes de calidad a la Derecha chilena. En esos años se formaron en el San Ignacio grandes laicos, obispos y santos: el obispo de Valparaíso don Rafael Lira Infante, el Arzobispo de La Serena don Alfredo Cifuentes Gómez, el de Talca don Manuel Larraín Errázuriz, y dos santos sacerdotes: P. Alberto Hurtado Cruchaga S.J. y el futuro santo fray Francisco Valdés Subercaseaux OFM cap.

A partir de 1920 soplan nuevos vientos de cambio en las filas católicas. Un cristianismo renovado, más abierto a los cambios socioeconómicos y el ascenso de una clase media culta y emprendedora, posibilitó el ingreso, tímido al principio, de jóvenes de clase media que se unieron a los descendientes de una aristocracia terrateniente en declive. Ellos fueron conquistados para una nueva posición en la sociedad, por el ejemplo y la enseñanza de los PP. Fernando Vives Solar, Jorge Fernández Pradel y otros jesuitas ilustres. Alberto Hurtado desde su cátedra de San Ignacio alentó a los jóvenes a luchar por Cristo en la Acción Católica, y a embeberse en las doctrinas sociales que emergían desde el Vaticano.

Coincidía este período con el proyecto de establecer campos deportivos para el colegio en el naciente Barrio Alto. En 1936 se construye el estadio que será núcleo de una sección de Preparatorias, inaugurada en 1956 en el barrio El Bosque. Allí se inscribieron 400 alumnos.

En 1960 el nuevo San Ignacio-El Bosque adquiere cierta autonomía, consagrada definitivamente en 1974. El antiguo Colegio adopta un estilo más asequible a las clases menos opulentas. El nuevo Colegio tuvo un público más tradicional. Pero ambos estilos se fusionan alrededor de 1980, dando lugar a establecimientos de clara inspiración social y apostólica, mantenida hasta la actualidad.

Las misiones entre los mapuche, los trabajos de verano y de invierno, las misiones laicales, los trabajos de fábrica se integran a la formación ignaciana para provocar líderes de una Iglesia postconciliar en el mundo de hoy.

En el año 2006 el colegio San Ignacio cumplió 150 años de vida y el Colegio San Ignacio El Bosque sus 50 años. Diversos encuentros, ceremonias y actividades sociales y religiosas festejaron las faustas fechas. Ellas culminaron con la visita del General de los jesuitas, P. Peter-Hans Kolvenbach. A él correspondió recibir los Últimos Votos del P. Alejandro Longueira Montes, último Rector jesuita y ex alumno del año 1981.

El año 2013 asume el primer Rector laico y ex alumno del Colegio, Sr, Marcelo Mackenney Poblete. En muchos hogares y oficinas de Santiago y de todo Chile, un crucifijo modernista de bronce muestra que allí vive, ora, trabaja y sueña un ex alumno de San Ignacio y de otros colegios que mantienen ardiente y luminoso el fuego del ardor ignaciano. Sergio Elizalde B., S.J.